He vivido el doble de años que ellos y los años te hacen más viejo pero no más tonto
Estoy torpe, me olvido de cosas, cuento batallitas que a nadie importan ya, tengo la lágrima fácil
Será que no tengo derecho a que se me escape una lágrima de vez en cuando, con todos los que he ido dejando en el camino
Ya no tengo a ninguno de mis amigos, o están muertos o están en residencias en las que no puedo ni soñar ir a visitar
Ya no tengo hermanos, todos muertos
Por faltarme, me faltan hasta dos de mis hijos. Se fueron para siempre. De eso no te recuperas, se te queda el alma rota y sigues viviendo, claro que sigues viviendo pero cómo, sin comprender nada
Así sigues viviendo, sin comprender. Y desde entonces, la vida te parece extraña y resuena en tu cabeza un continuo porqué, y sabes que nadie te va a contestar
Y mi mujer, mi compañera, la que me decía que nosotros siempre juntos, Juan, siempre juntos. Eso me decía
Nosotros a una residencia, ni hablar. Seremos los pies y las manos el uno del otro. No te me mueras antes que yo, Juan
Y se murió ella
Y ahora estos se piensan que además de viejo soy tonto
Se creen que no no sé lo que están planeando. Y ninguno se atreve a decírmelo
Y mejor que no se atrevan
Muchos años he estado callado, manso, para no molestar, para que nadie pudiera decir que yo era un estorbo
Pero al primero que se atreva a decirme algo, no respondo, juro que no respondo
Porque en esta casa ya no cuentan conmigo para nada, pero al menos es mi familia
En una residencia ¿qué?, qué haría todo el día sentado en una butaca, pidiendo permiso para todo, rodeado de enfermedad y muerte
Aquí oigo las risas y las conversaciones. Mis nietos, que entran y salen y me dan besos como soles. Y el gato. Y mi sol en la plaza y los buenos días de los vecinos
Pero los oigo cuchichear y sé lo que están queriendo hacer conmigo
Mi nieto pasa por mi lado y como si supiera que yo lo sé, me guiña un ojo
Al menos, si hay una votación, sé que ese voto es a mi favor