Fátima se casó enamorada y casó mal. Por todas partes Naim, su marido, fue acarreando deudas y a todo el mundo le pidió prestado hasta que a todo el mundo le debía un mundo. No se atrevió a decírselo a Fátima, y ella, que lo sabía igual que lo había sabido todo el pueblo, lo dejó irse sin decirle adiós, el día que Naim decidió marchar a buscarse la vida en otro lugar. Fátima trabajó duro hasta que los hijos crecieron y hubo que hacerse cargo primero de pagarles los estudios y luego de acompañarlos en el trajín de cuidar a los nietos. De los cinco hijos que le dejó Naim como quien deja lo mejor de un huerto, todos salieron buenos y trabajadores. Fátima no sabía ni cómo había logrado que cada uno de sus hijos se hiciera de provecho. Ahora, mientras recogía el orégano de una de las macetas recordó las mañanas de los domingos cuando todos sus hijos estaban en casa. Aquellos días, cuando todos se reunían para preparar la comida Alim, el tercero de los hermanos y Larissa la cuarta en orden, tenían tareas muy especiales: Alim tomaba nota de los ingredientes y la forma de prepararlos que tenía su madre y Larissa ejercía de ayudante de cocina. Con el tiempo Alim y Larissa abrieron una casa de comidas: “Las manos de Fátima” que servía las más deliciosas Konafas (Knafeh Na´ameh) que se pudieran comer en todo el Medio Oriente.
KONAFA RELLENA DE QUESO Y MIEL
Ingredientes:
Jarabe:
230 ml de agua mineral.
180 gr de azúcar blanca.
1 c.s de zumo de limón.
1 c.s de agua de azahar (o agua de rosas).
Konafa:
250 gr de Kataif.
112 gr de mantequilla sin sal derretida y enfriada (o ghee).
300 gr de queso (requesón, ricota, mozzarella o una mezcla de ellos) Yo he utilizado requesón y mozzarella rallada.
2 c.s de miel de brezo.
Adornar:
Pistachos molidos.
Semillas de granada.
Elaboración:
Empezamos con el jarabe, para ello vertemos en un cazo el agua y el azúcar y lo llevamos a fuego medio hasta que el jarabe comienza a burbujear y lo dejamos así unos 10 minutos, transcurrido este tiempo añadimos el zumo de limón y el agua de azahar (o agua de rosas). Continuamos cociendo 5 minutos más a fuego medio. Apagamos y dejamos que el jarabe se vaya enfriando.
Mezclamos el queso (o la mezcla de quesos) con la miel y reservamos.
Trituramos el Kataif con las manos, que nos quede como si fueran fideos para una sopa.
Preparar la mantequilla: en un bol derretimos la mantequilla (al baño maría o en el microondas, a potencia baja) y dejamos que se enfríe así los sólidos lácteos (la sustancia más blanca) se irán al fondo y la grasa de la mantequilla (el líquido amarillo) flotará hacia arriba. Esta grasa es la que utilizaremos.
Vertemos la grasa de la mantequilla sobre el Kataif triturado y lo mezclamos muy bien con las manos, una vez mezclado cubrimos el fondo y paredes de un molde bajo (o una sartén, la mía mide 22cm y la pequeña 12) con parte del Kataif (como 2/3 partes)
Sacar del horno y verter el jarabe por encima de toda la Konafa.
Podemos hacerlo al fuego, para ello colocamos la sartén sobre el fuego y transcurridos unos 5 minutos damos la vuelta (como si fuera una tortilla) a nuestra Konafa para que se dore por el otro lado. Una vez dorada, la regamos con el jarabe y la pasamos al plato para adornar y servir.
Nota:
Si usamos Kadaif congelado no es necesario separar los sólidos de la mantequilla, en este caso mezclamos el Kadaif con la mantequilla derretida.
Podemos rellenar nuestra Konafa con crema pastelera o con masa de leche frita, estará igualmente delicioso.