
No recuerdo a mi abuela Carmen. Ella murió, de manera muy temprana a los 59 años, cuando yo solamente tenía dos años.
Era mi madrina y se reía mucho conmigo, pues por lo visto yo hacía muecas y me llamaba "la morritos" o la "insurrecta".
Le encantaba la repostería y se acercaba al cercano Hotel Europeo a las cocinas, para aprender nuevas recetas y hacerlas en su casa.
Todas las mujeres de mi familia hemos heredado esa pasión por los fogones y seguimos cocinando sus recetas como ella hacía hace ya más de 80 años. ¡Gracias abuela Carmen por tu legado!
En un cazo se montan las yemas con el azúcar (yo lo hago a mano, con unas varillas). Se añade la vainilla y la harina.
Se remueve todo a la vez que se va agregando, poco a poco, la leche.
Se pone el cazo al fuego no muy alto y se bate continuamente con varillas manuales hasta que espese la crema. En cuanto empieza a hervir espesa, no os preocupéis si parece que no espesa.