
Este prestigioso alimento se ha consolidado como el marisco más popular y no es para menos. Su distinguido sabor, la exquisita ternura de su carne y la extensa variedad de platos que ofrece a la hora de cocinarla han coronado a la gamba como protagonista de los fogones a lo largo de toda la geografía española. Pero hay gambas y gambas, y la de Huelva es la reina por excelencia, siendo requerida por los paladares más exquisitos.


Y si, además, queréis conocerla más de cerca aún, la localidad onubense de Punta Umbría es el lugar adecuado. La Feria Nacional del Marisco y la Gamba de Huelva que se celebra en julio es una excelente ocasión para adentraros en la sabrosa cultura de la gamba blanca, conocida científicamente como parapenaeus longirostis.
Empezando por los pescados y mariscos, las coquinas, el atún o el prestigioso choco encabezan la lista y muchas son las maneras de consumirlos, donde los guisos van tomando protagonismo: chocos con habas o patatas con atún son un ejemplo. Los langostinos, raya, pijotas o cigalas son otros de los obligados a nuestro paso por la provincia onubense.


"La gente acude al mercado con ganas de cosas típicas de aquí, así que el choco, el atún y, por supuesto, las coquinas y almejas no fallan en las bolsas de la compra", nos informan en otro de los puestos de este frecuentado mercado.

Dentro de la repostería destacan delicias como la popular coca, los mazapanes o los almendrados, ya que las almendras y la miel oriundas de estas tierras son formidables.

-A la plancha tan solo hay que poner una base de sal gorda en la plancha, calentarla y pasar las gambas vuelta y vuelta. Al sacarlas, las rociaremos con abundante sal gorda y listas.
"Otra modalidad de degustarlas y obtener un resultado delicioso es al ajillo, aunque para esto se suelen utilizar gambas de menor calidad, ya que el ajo y las guindillas le disfrazan el sabor original", nos explican.
Las gambas son un alimento muy versátil, ya que podemos saborearlas en multitud de platos: en ensaladas, cremas, como entrante, en brochetas, arroces, acompañando a pescados e incluso en tortillas, rebozadas y fritas (a la gabardina), con pasta o en croquetas.
Lo ideal para beber con ellas es un buen vino blanco o manzanilla. Es habitual también hacerlo con cerveza muy fría.