
Los avances técnicos y de organización empresarial han dado lugar a que las compañías vinícolas lleven a cabo en las mismas instalaciones el proceso integral de producción del vino. Esto se traduce en que, tanto el cultivo y la recolección de la uva, como el proceso de obtención del caldo y el embotellado, son realizados dentro de la misma planta que suele tener, para albergar todos los pasos, una extensión bastante amplia.
Un ejemplo de ello es la que tiene Bodegas Osborne en Malpica, Toledo. En ella llevan a cabo la gestión completa de algunos de sus mejores vinos, ¿desde el manejo y cuidado del viñedo hasta la elaboración, pasando por la crianza¿, nos explican los expertos. Además, tienen una tonelería propia para hacer barricas y se encargan de gestionar directamente la calidad de lo que producen. De esta forma, ¿garantizamos al consumidor la calidad de nuestros vinos¿, apuntan.


El primer paso que hay que dar para la elaboración de cualquier vino es realizar la vendimia, llevada a cabo en los meses de septiembre y octubre. Una vez recogida la uva, éstas pasan los primeros controles de calidad a través de modernas técnicas. En dos minutos, aproximadamente, un ordenador muestra los resultados del análisis de las uvas. Conocemos, de esta forma, ¿diferentes parámetros como el pH, la acidez o la concentración en azúcares¿, precisan los expertos. Después se pesan y se trasladan al foso de vendimia.


Los expertos de Malpica comentan que, para que todo salga a la perfección, ¿la fermentación es controlada por nuestros enólogos a través de un panel de control¿. Mediante estos mecanismos ¿en el panel podemos ver la temperatura de fermentación, el nivel de llenado y el tiempo de remontado". El enólogo decide los intervalos y el tiempo que duran los remontados, ya que éstos son muy importantes porque favorecen la actividad de las levaduras. De esta forma conseguiremos ¿la estructura y características del vino pretendido¿, señalan los entendidos.


En este caso, las barricas tienen forma bordelesa. Este nombre engloba las barricas de capacidad entre los 220 y 225 litros. La temperatura aquí, como durante todo el proceso, es algo crucial: ¿la sala, como toda la bodega de producción, está aislada térmicamente para evitar los cambios bruscos de temperatura y mantener constante la misma¿, apuntan los expertos. Una vez pasado el tiempo de crianza, el vino se embotella. Para ello, se cuida especialmente el diseño de la botella y los materiales que se emplean. Una vez embotellado, se inicia otro periodo de crianza dentro del envase de cristal.
Juntar todos estos pasos en una sola factoría conlleva numerosas ventajas. La más destacada para los especialistas es ¿la trazabilidad entre los diferentes departamentos de viticultura y enología, para un mayor entendimiento y coordinación de todos los procesos¿. La comunicación fluida entre todos los departamentos permite crear mejores productos y resolver rápidamente los problemas que puedan surgir, lo que repercute directamente en la calidad de los vinos producidos.