La vida por un tequeño

"La vida por un tequeño" salió del alma y no de la razón. No se por qué pensé en tequeño y ese título llegó rapidito. Creo que algo parecido sucede en las fiestas. Uno muere con las ganas por comerse un tequeño y pasan siglos antes de la llegada del mesonero que los reparte. O justo cuando el señor está llegando, ¡zuas!, se atravesó alguien y solo quedaba uno. Cuando finalmente llega a la boca,