
Las cheesecakes o tartas de queso son siempre un acierto cuando las llevas a cualquier evento especial. Su combinación de masa suave con queso crema, base de galleta crujiente y coberturas variadas de mermelada o chocolate genera total adicción en quien las prueba.
Dentro de las infinitas variedades de cheesecake que existen, hay 3 que destacan por ser las más famosas y las que más suelen gustar: la cheesecake de galletas Oreo, la clásica New York cheesecake y la refrescante cheesecake de limón.

Esta cheesecake sin horno es perfecta si buscas una tarta de queso fácil y rápida. La base se prepara machacando galletas Oreo, mientras que la masa se elabora con queso crema, leche condensada, crema para batir, zumo de limón y esencia de vainilla.
Como no se cocina en el horno, necesitarás gelatina o grenetina para darle consistencia. Una vez vertida la masa sobre la base, déjala solidificar en la nevera durante varias horas.

La New York cheesecake es la tarta de queso más tradicional y elaborada. Aunque su preparación requiere más tiempo que otras variedades y necesita unos 60 minutos de horneado, el resultado es una intensidad de sabor a queso incomparable.
La base se prepara con galletas digestive. La crema principal lleva queso crema, 3 huevos más 2 yemas, azúcar, harina, nata para montar, ralladura de limón y esencia de vainilla.
Para cubrir la tarta una vez fría, utiliza mermelada de frambuesas o fresas que complementará perfectamente el intenso sabor del queso.

No confundas esta cheesecake de limón con el pay o pie de limón, que lleva merengue. Esta versión es más suave y cremosa, perfecta para días calurosos.
Prepara una gelatina de limón casera para la cobertura y espolvorea ralladura de limón fresco sobre la superficie. Estos detalles potenciarán el sabor cítrico de la tarta.
Ahora que conoces las 3 cheesecakes más famosas, ¿cuál es tu favorita? Anímate a preparar cualquiera de estas recetas y sorprende a tus invitados con una tarta de queso irresistible.