Como cada año, al final de las navidades nos quedan unos kilos de más, el cuerpo destrozado y peladillas. Muchas peladillas.
Bien, finalmente y por aclamación popular, voy a daros cinco respuestas absurdas a cinco preguntas que nunca os habéis hecho porque no os importa en absoluto el mundo de las peladillas.
Pero ahí están, año tras año...
¿No os conmueve su constancia?, ¿no os asombra su pervivencia?
Unas navidades, a mi jefa, le regalé una bolsa de peladillas...
¿No os llama la atención que en estas fechas aparezcan un montón de recetas de aprovechamiento de restos navideños y entre ellas no figure ninguna para las peladillas?. Porque, vamos a ver, hay un montón de recetas de "Flan de turrón", "Helado de turrón", e incluso "Croquetas de turrón"... pero... ¿habéis visto croquetas de peladillas?. No, ¿porqué?; sólo hay tres respuestas posibles:
¿Cual creéis que es la respuesta correcta?.
En casa de mis padres creo que hay peladillas que datan del mismo año que el concierto de los Beatles en Las Ventas. De hecho hay yacimientos arqueológicos con peladillas en perfecto estado de conservación.
3.- ¿Cómo se hacen?.
El caso es que no es tan fácil encontrar una receta para elaborar las peladillas, hay algún vídeo en Youtube, pero no he encontrado ninguna receta con fotografías del paso a paso y eso que yo creo que hay "paso a paso" hasta para elaborar un misil nuclear.
Es posible acceder a esta información en la blogosfera, pero no es sencillo, no hay mucha y, sobre todo, no me parece muy fiable. La verdadera pregunta es: ¿para que querría saber alguien cómo hacer una peladilla?, total, nadie las come y si quieres fastidiar a alguien sólo tienes que comprarlas en cualquier supermercado y regalárselas. O mejor aún, buscar entre tus sobras de las navidades de toda tu vida. Seguro que tienes unas cuantas.
4.- ¿Hay futuro para las peladillas?.
Evidentemente sí. Llevan con nosotros toda la vida y sobrevivirán a la especie humana.
Hay dos cosas que siempre crecen en el universo: la Entropía y el número de peladillas. Ahora bien, quizá las nuevas generaciones no estén tan familiarizadas con este producto y se hayan despistado hacia nuevas formas de dulces.
De todos modos no me parece probable que se pongan de moda en los cafés neoyorquinos y alguien acabe abriendo un exitoso blog con el título "Objetivo peladilla perfecta".
5.- ¿Qué hago con las peladillas que tengo almacenadas?.
La respuesta es: "NADA".
Te fastidias, ¡te las quedas!. Durante todas las navidades las has colocado en las bandejas de dulces típicos navideños y has comprobado como han ido despareciendo, por riguroso orden:
Y te queda en la bandeja:
El turrón de Jijona o "blando" (siempre puedes hacer un flan, helados o croquetas) y 12 kilos de peladillas acumuladas desde tiempos de Verano azul.
No insistas, la familia no las comerá nunca y las visitas no picarán. A no ser que invites a casa a un coro de pastores búlgaros que desconozca qué son.
Y no puedes tirarlas. No. Se supone que es un residuo orgánico, pero yo dudo mucho de que sea biodegradable y, en cualquier caso, el karma te lo haría pagar.
En fin, os dejo con un vídeo maravilloso de un concierto de canto difónico mongol. ¡Es maravilloso!.