
Enfermedades coronarias, diabetes, fallo renal y hepático... éstas son algunas de las consecuencias que puede tener para nuestra salud poner en práctica una dieta milagro, es decir, aquella no prescrita por un especialista y que se fundamenta en una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo. Éste y otros temas como el vegetarianismo o la salud cardiovascular fueron los grandes pilares que constituyeron las jornadas del III Congreso de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN), que se celebró del 19 al 21 de octubre en Madrid.
'La nutrición como garantía de salud' ha sido el eslogan escogido para su presentación, en vista del creciente interés de la sociedad por la dietética y la alimentación como un factor fundamental del bienestar humano. Giuseppe Russolillo, presidente de AEDN, e Iva Marques-Lopes, presidenta del Comité Científico, dieron a conocer a los medios el contenido del Congreso mediante rueda de prensa. "Las dietas milagro, el vegetarianismo, la nutrigenética y la influencia de las grasas y los azúcares en la salud cardiovascular van a ser los cuatro temas fundamentales", explicó Russolillo.

También tuvo lugar en paralelo el I Congreso Hispano-Luso de Alimentación, Nutrición y Dietética, una experiencia en la que colaboró la Associaçao Portuguesa dos Nutricionistas (APN). Casi mil dietistas, en definitiva, fueron los que se reunieron en el Centro de Convenciones de Ifema (Madrid), donde también tuvieron una presencia destacada importantes compañías dedicadas a la alimentación, que aprovecharon para presentar sus últimas novedades en productos dietéticos y alimentos funcionales.

Cuando se abandona la dieta milagro, los sistemas fisiológicos de hambre y saciedad inducen a una sobre ingesta para compensar el período de restricción severa anterior. Esta situación conlleva a que la persona coma más y tenga una ingesta superior a sus necesidades, lo que provoca una recuperación mayor del peso perdido.
Cuando hay una restricción energética severa, el organismo reacciona rápidamente disminuyendo su metabolismo para intentar gastar menos y contrarrestar esa deficiencia energética. Por tanto, cuando se abandona la dieta milagro y se vuelve a la alimentación habitual, el metabolismo es menor, se gasta menos, se come más y se recupera más peso del que se ha perdido. Gran parte de este peso recuperado se almacena en forma de grasa corporal.
Los kilos perdidos en un breve espacio de tiempo se deben fundamentalmente a la pérdida de agua y masa muscular, y no a la grasa corporal. Además, el sujeto que hace este tipo de dietas se vuelve adicto al efecto engañoso de la pérdida de peso. El abandono de las dieta milagro provoca una recuperación alarmante del peso perdido más unos kilos extra, fenómeno denominado 'efecto yo-yo'.

Tal y como explicaba María Colomer, nutricionista de la Asociación Española de Dietistas de las Islas Baleares, para tratar el sobrepeso necesitamos: "una dieta personalizada, ejercicio físico, ocasionalmente fármacos y cirugía, pero, sobre todo, paciencia. Y la paciencia es un factor que se omite, por definición, de las dietas milagro".