Las galletas de Comunión para los niños grandes que harían babear a Amy Winehouse

Alergia y Primeras Comuniones son los elementos más característicos de la estación primaveral. Atrás quedan el canto de los pajaritos, el aumento progresivo de las temperaturas, o la explosión de colores que inunda cada centímetro de tierra desnuda, cuando en lo único que puedes pensar es en arrancarte los ojos -ahora inyectados en sangre- con una cucharilla de café, o extraerte los pulmones empleando tan sólo tus manos desnudas y un sacacorchos de cocina.


Galletas de «Primera Comunión» ideales para los niños grandes que ya no quieren ser niños

Esta monada de galletitas de mantequilla, recién horneadas y listas para que tus invitados se lleven el mejor regalo, son elegantes y desenfadadas, alejándose ligeramente de la temática infantil ahora que nuestros pequeños son más adultos de lo que nunca han sido. Ellos las adorarán y son un detalle que se guarda dentro... muy dentro... en las entrañas mismas, y no en un cajón acumulando polvo. ¡Aunque también aguantan!, por si prefieres guardarlas en un sitio algo menos oscuro y húmedo que un estómago.

¿A que están chulas? ¡Ya tenéis una buena idea para este año! Un pequeño y dulce detalle que les hará olvidar a ese gelatinoso ser de la ventana, esa masa deforme y viscosa que se agita inquieta en la penumbra pidiendo un inhalador... ¡Feliz alergia!



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