Hoy toca una de esas recetas sencillas y con pocos ingredientes. Y es que en estos días de frío, lo que más apetecen son platos calentitos y reconfortantes y sin duda esta Lasaña vegana de cebolla, cumple las expectativas.
Vamos con un poco de historia culinaria, seguro que la primera respuesta a la pregunta del origen de la lasaña es Italia. Pero no, realmente el origen de la lasaña es más antiguo, ya que proviene de la antigua Grecia. Su nombre deriva de la palabra griega “lasanon”, que era el recipiente donde se cocinaba. No obstante, fue gracias a Cicerón cuando se hizo más famosa y conocida. Y es que, el ilustre filósofo romano, adoraba comer “láganum”, un plato compuesto por largas tiras de pasta.
Actualmente, la Lasaña es conocida mundialmente y las hay de infinidad de sabores y rellenos. En esta ocasión vamos con una Lasaña vegana de cebolla, queda deliciosa y le damos protagonismo a nuestra amiga la cebolla, que normalmente solo forma parte del sofrito del relleno.
La cebolla suele ser como la amiga fea que acompaña a las demas frutas y verduras. No suele ser protagonista e incluso genera polémicas y discusiones si se integra o no en algunos platos, me refiero por supuesto a la disputa sobre de la tortilla de patata con o sin cebolla.
No obstante, la cebolla es una increíble fuente de vitamina C y de vitamina B6, calcio y vitamina K. Nos ayuda a reforzar el sistema inmunológico, fortalece huesos, combate el colesterol, es diurética, digestiva y depurativa. Y confesémoslo, ¿Quién no ha puesto nunca una cebolla cortada en la mesilla, una noche de fuerte catarro y tos? la creencia de que ayuda con las vías respiratorias se deriva de sus compuestos azufrados. Esas sustancias, que hacen que al cortarlas lloremos, y es que en efecto, tiene efecto expectorante y mucolítico si la tomas en forma de jarabe.
En cualquier caso, la cebolla es amada u odiada, pero sin duda forma parte de casi la mayoría de los platos, por eso se merecía ser la protagonista en alguno de ellos. En este pastel salado de coliflor también es coprotagonista.

Versión vegana de la clásica lasaña basada en cebollas.
Plato Main Course
Cocina Mediterranean
Keyword lasaña vegana, Lasaña vegana de cebolla, recetas con cebollas
Tiempo de preparación 15 minutos
Tiempo de cocción 25 minutos
Lo primero es poner en remojo con agua caliente los anacardos para la ricota. 
Poner en remojo las placas de lasaña con agua caliente. Yo las extiende en varias bandejas de horno y las cubro con agua caliente mientras preparo el resto de los pasos de la receta. En caso de usar placas de lasaña tradicionales cocerlas según indique el paquete. 
Pelar y cortar las cebollas en juliana, es decir tiritas largas
Pochar las cebollas en una sarten con la cucharada de aceite hasta que empiecen a dorarse
Agregar el sirope y la copia de brandi y dejar reducir hasta que se integre. Apagar y reservar.
Hora de comenzar con el falso ricota. En un procesador de alimentos introducir todos los ingredientes para la falsa ricota.
Procesar hasta conseguir la consistencia deseada. 
Para la bechamel vegana comenzamos calentando la margarina en un cazo.
Agregar maicena y cocinar unos minutos, luego añadir la leche.
Añadir el resto de ingredientes y remover hasta que espese.
Precalentar el horno a 180ºC y comenzar con la preparación. En un recipiente apto para el horno, poner una primera capa de bechamel.
Ahora toca escurrir las hojas de lasaña y pone runa base de placas de lasaña.
Ponemos un poco del relleno de cebolla.
Cubrir con la falsa ricota.
Cubrir con una capa de bechamel y repetir todo el proceso.
Terminar con una capa de queso vegano para fundir al gusto o con una capa de pipas peladas y picadas o de levadura nutricional. Hornear a 180ºC entre 20 y 25 minutos, hasta que veamos que se dora al gusto. 
Listo.