
Un remedio rápido, fácil y económico para ese calor matador de las tardes de verano. Mejor que cualquier refresco industrial y lleno de vitaminas. Ya lo sabían nuestras madres, nuestras abuelas y nuestras tatatatarabuelas… Al calor… ¡Limón!
Una buena jarra de agua fresca con zumo de limón, azúcar, hielo y unas hojas de menta o de hierbabuena, van a marcar la diferencia entre un tarde sudorosa de calorina o un agradable rato en el patio, en la piscina o en la terraza, tomando el solecito e hidratándote con una buena y refescante Limonada casera.
1.- Exprime el zumo de 4 limones.
2.- Cuela el zumo resultante y échalo en una jarra de boca ancha.
3.- Mezcla en una jarra el zumo con el agua y el azúcar. Remueve hasta que se disuelva el azúcar.
4.- Introduce las rodajas de limón y lima y las hojas de menta.
5- Termina de llenar la jarra con hielo y guarda en la nevera hasta el momento de servir.
- Intenta que los limones no estén demasiado verdes y duros, porque estarán demasiado ácidos y costará mucho sacarles el zumo.
- Un buen truco para que los limones liberen más zumo es hacerlos rodar, apretando con la palma de las manos.
- Si no tienes hojas de menta, la hierbabuena es igual de efectiva para esta receta.
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