En mi familia tenemos la costumbre de que siempre que nos reunimos todos para comer o por cualquier acontecimiento familiar, en el momento del postre sacamos a la mesa varios licores diferentes, nos gusta acompañar los dulces y el café con un chupito de buen licor.
Desde que aprendí a hacerlo, siempre tengo en la nevera el riquísimo Licor de mandarinas que ya os enseñé hace unos tres años; ahora me he decidido a preparar mi propio limoncello casero, porque ya llevaba tiempo queriéndolo hacer.
Hace unas semanas me trajo mi nuera bastantes limones del huerto de su padre, con ellos hice unos Bizcochitos de limón glaseados, un Helado de yogur de limón que ya nos apetece mucho, y preparé unas Sardinas fritas al limón riquísimas.....pero aún me quedaban limones que ya estaban empezando a mustiarse y los he aprovechado para el limoncello.
Si eres también de los que ponen el broche final a una buena comida o cena con un licor, te aconsejo que el limoncello o el licor de mandarinas lo prepares en casa, es muy sencillo y te sentirás muy orgulloso de sacar tus propios licores caseros.
El limoncello es un licor de limón típico de Italia, que se hace por la maceración de la cáscara de los limones en algún tipo de alcohol, al que, al cabo de unos días, se le añade un almíbar para rebajar los grados del alcohol.
El limoncello, como otros licores, siempre se tiene que tomar muy frío, y es un perfecto digestivo para después de las comidas.
Si lo pones en botellitas bonitas de 250ml. tendrás unos preciosos detalles para regalar.
Y como esta receta puede servir para aprovechar algunos limones que tengas desde hace tiempo y utilizarlos antes de que se estropeen.....este delicioso limoncello va para el reto de mi amiga Marisa de Thermofan, ese reto que consiste en hacer recetas en las que hayamos contribuido a aprovechar los restos de alimentos.
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