Hoy os traigo la receta de los macarons que preparé para el cumple de mi hija mayor. Al principio solo pensaba servirlos en la mesa con el pica pica, pero luego se me ocurrió utilizarlos también como adorno de su tarta de cumpleaños. Para seguir con los mismos sabores de la tarta los rellené con swiss meringue buttercream de cookies (crema de mantequilla de merengue suizo y cookies) y dulce de leche, y la verdad quedaron muy ricos y muy vistosos.
La receta de los macarons (las conchas) es de Paco Torreblanca. Casi siempre suelo preparar los macarons con merengue francés, ¿no sé porque? debe de ser por costumbre y por comodidad. Pues en esta ocasión están elaborados a base de merengue italiano y mazapán. Quise probar esta receta de Paco Torreblanca y me ha encantado, me salieron perfectos a la primera.
Hace tiempo que utilizaba la misma receta de macarons y como me salían bien, nunca pensé en cambiarla. Lo que me ha llamado la atención de la receta de Torreblanca, es que me ahorro un montón de tiempo a la hora de la preparación, ya que no hay que envejecer las claras dos días antes, con tamizar la harina de almendra una vez es suficiente y el tiempo que hay que dejar los macarons secando antes de meterlos en el horno es de sólo 10 - 15 minutos, aunque yo los suelo dejar hasta 25 minutos. Son todo ventajas, así que me da a mi que a partir da ahora esta será mi receta preferida de los macarons.
Animaros a prepararla, os aseguro si os fijáis bien en los pasos de la preparación, conseguiréis elaborar unos macarons perfectos !!!
Utensilios necesarios: Tamiz, batidora eléctrica de dos varillas, trituradora de alimentos, termómetro de cocina, espátula de silicona, manga pastelera, boquilla lisa de 6 o de 12 Wilton, 3 bandejas de horno y papel de horno.
Los macarons se conocen como un dulce bastante complicado de elaborar, la verdad no son difíciles de hacer, lo difícil es encontrarles el punto perfecto. El secreto está en conseguir la consistencia adecuada de la masa y encontrar la temperatura adecuada de nuestro horno.
Deben tener un interior cremoso y esponjoso (no deben quedar huecos), y la concha o coquille debe ser lisa y tener un aspecto satinado. Para llegar a conseguir unos macaron perfectos debemos practicar mucho, solo así le pillaremos el punto.