Me imagino que todos, en algún momento, hemos tenido la tentación de hacernos veganos o vegetarianos, ya sea por salud o por convicciones de otro tipo. Yo también lo he pensado alguna vez pero confieso que la tentación me dura dos minutos y es que me resisto a renunciar a todo lo que me encanta.
Si ya es difícil seguir una dieta para adelgazar (sabemos que cualquier excusa es buena para saltársela) no me quiero imaginar un cambio tan radical y definitivo, en principio.
En esos momentos de duda acabo pensando que al fin y al cabo podría atiborrarme de pasta, vegetariana, pero pasta al fin y al cabo... y como tengo veganos en la familia, cuando vienen a casa suelo cocinar algo que vayan a comer todos sin ponerme caras raras. Y de paso puedo suponer cómo sería mi vida sin salsa boloñesa, sin langostinos, sin atún en aceite, sin boquerones en vinagre, sin huevos fritos... buahhh, me deprimo solo de pensarlo .
Pero claro que de vez en cuando me gusta comer un plato de pasta con verduras, ligero, rápido y sabroso. Seguramente sería mejor hacerlo con pasta integral si te gusta, pero no es mi caso (otro inconveniente de hacerme vegana, y es que le tienen un amor a lo integral que no es normal).
La receta es muy sencilla pero hay que conseguir que el salteado tenga mucho sabor, así que no escatimes en ajo y orégano.
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No se le puede pedir más, sano, ligero y sabroso!
¡¡Nos vemos la semana próxima!!
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