1.- Ahorramos mucho tiempo pues, al terminar de cocinar no tenemos que lavar cazuela, escurridor, sartén, tapadera y los molestos salpicones en los azulejos que la salsa de tomate hace al freír
2.- También ahorramos en detergente, agua y trabajo, ya que SÓLO tienes que lavar la sartén donde lo has hecho TODO.
3.- Al cocer la pasta en la misma salsa, todos los nutrientes de ésta se quedan ahí y no se tiran por el fregadero cuando la escurres, que es lo que pasa cuando la cueces en agua
4.- Como queda todos los nutrientes en la salsa, llenan más con lo que – con la misma cantidad – podemos comer más personas
5.- Es más sana y más ligera porque NO freímos el tomate
6.- Ganamos en comodidad, pues no veas lo cómodo que es terminar de cocinar, comer, lavar un sólo cacharro y sentarse a ver la tele, tomar el café relajadamente o charlar un rato con la vecina o una amiga.
7.- Si gratinamos la pasta utilizando una cazuela o sartén que luego pueda ir al horno, también te ahorras (de ensuciar y lavar) la fuente del horneado.
Como digo siempre: Cuando lo pruebes, no volverás a hacerlo de otra manera ¡te lo aseguro!
Un consejo: Si le pones una sencilla ensalada como entrante, pondrás en tu mesa un menú completo, sano y equilibrado.
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Macarrones finos (o pasta corta al gusto): 200g.
Cebolla mediana: 1 unidad
Salteado de setas variadas (congeladas): 450g.
Tomate al natural triturado: 400g.
Agua: la misma medida de la lata de tomate (aprox.400ml.)
Aceite de oliva: 2 cuch. soperas
Para hacer la crema de la costra:
Huevos L: 2 unid.
Nata liquida de cocinar (18% materia grasa): 100ml.
Tomillo: 1 cuch. pequeña
Albahaca:1 cuch. pequeña
Queso parmesano rallado: 2 cuch. soperas
Queso gouda rallado (o variedad al gusto): 75g.
Sal: cantidad al gusto
Pimienta negra molida:cantidad al gusto
Para no olvidar nada, antes de empezar pon siempre todos los ingredientes a la vista
– Paso 1: Utiliza una sartén o cazuela que luego puedas llevarla a gratinar al horno.
– Paso 2: Estos paquetes, a veces, llevan los trozos de setas un poco grandes. Si veo alguno más grande de lo normal, suelo cortarlo en la misma cazuela (con la ayuda de unas tijeras, tal y como puedes ver en el video).
– Paso 3: Utilizo la misma lata de tomate para medir la cantidad de agua. Si ves que, durante la cocción se seca un poco y la pasta no está todavía cocida a tu gusto, añádele un poco más de agua (o caldo), pero sin pasarte. Tiene que quedar jugoso, pero no “aguado” ni caldoso.
– Cuando uso setas congeladas (u otro ingrediente congelado, como los guisantes, por ejemplo), siempre los saco con antelación del congelador porque, todo y que se pueden cocinar congelados, a mi me gusta que estén casi descongelados porque de ese modo, no me baja la temperatura del guiso en cuestión y por consiguiente, tarda menos en volver a su punto.
– En el caso de que no tengas o no quieras ponerle macarrones, puedes poner cualquier otra variedad de pasta corta: lazos, coditos, tiburones, etc.

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