Una petite delicatessen, esa es la mejor denominación que encuentro para definir el postre que hoy voy a compartir contigo.
¿Alguna vez has oído hablar de las madeleines?, igual no con ese nombre, pero estoy segura de que las conoces, son como pequeños bizcochitos crujientes por fuera y esponjosos por dentro horneados en porciones individuales en unos moldes específicos para que queden con esa característica forma de concha.
Comenzamos preparando la mantequilla clarificada.
Para obtener los 100 g de mantequilla clarificada que necesitamos para la receta deberemos poner unos 135 g de mantequilla normal sin sal (no es necesario trocearla) en un bol al baño María a temperatura suave y sin remover hasta que se haya separado lo que es la mantequilla del suero.
Colamos poniendo una gasa en el colador para que no caiga ninguna impureza y dejamos que se temple antes de utilizarla.
Ahora vamos con la receta propiamente dicha.
Batimos las yemas y el huevo entero con el azúcar y la ralladura de limón.
Incorporamos la mitad de la harina con la sal tamizadas y seguimos batiendo.
Añadimos la mantequilla clarificada en forma de hilo y batimos hasta que se integre.
Agregamos el resto de la harina y removemos hasta conseguir una mezcla homogénea.
La masa se puede utilizar en el momento o dejarla reposar una media hora en la nevera si queremos unas madeleines con las típicas "bosses" (jorobas).
Precalentamos el horno.
Engrasamos las cavidades de la bandeja para madeleines y rellenamos con la mezcla sin llegar al borde.
Horneamos durante unos 14-15 minutos.
Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Las podemos dejar así o espolvorear con azúcar glas.
Se conservan perfectamente varios días dentro de una lata metálica.
El problema viene una vez que tenemos listas nuestras madeleines, incluso antes de que se enfríen yo ya las tengo que probar, ¡hummm ... templadas están ...!.

No se si te haces una idea de lo hiper-riquísimas que están, todo lo que te pueda decir es poco, sólo tienen un inconveniente, el de siempre, el inconveniente de todos los dulces en porciones individuales y es que coges una, luego otra, qué tal una tercera ... y así puedes llegar no se hasta qué número, bueno, miento, sí que lo se pero casi mejor no te lo digo.
