La forma más deliciosa y rápida de probar una masa tradicional casera es haciendo magdalenas. En media hora las tienes hechas, y te aseguro que no hay nada más apetecible que una magdalena recién salida del horno, con su costra crujiente, pero esponjosa en su interior.
Hace tiempo que quería publicar la magdalenas clásicas, las de toda la vida, y pese a que las hago bastante a menudo, se me olvida fotografiar el paso a paso y la foto final.....cuando me doy cuenta ya se las han llevado mis hijos o se las han comido.
Este mes la cocina que hemos asaltado es la de Bea, del blog Sweet Cookies by Bea; Después de estar buscando y buscando, me encontré con estas riquísimas magdalenas que hacía su abuela, aunque con la receta de su madre, así que me decidí enseguida porque son prácticamente como las hacía la mía. Para ver la receta de Bea, pincha aquí. 
Lo que más me ha gustado de esta receta es que utiliza aceite de oliva en lugar de mantequilla, como las auténticas magdalenas caseras tradicionales!!!.
El secreto principal para que te salgan unas ricas magdalenas es que los ingredientes que utilices sean de calidad, sobre todo el aceite de oliva virgen y una buena harina.
Tamiza la mezcla de harina y ves añadiéndola poco a poco a la masa, sigue batiendo con las varillas a baja potencia o utiliza una lengua de silicona, mezcla bien hasta que te quede una masa cremosa.
Es mejor que dejes la masa una media hora en la nevera para que se active la levadura, aunque no es imprescindible.
Si no os las coméis enseguida (que lo dudo), puedes guardarlas en un recipiente hermético lejos del calor.
También puedes congelarlas una vez estén frías, en una bolsita de congelación, cuando las vayas a utilizar, deja que se descongelen a temperatura ambiente.
En la segunda hornada de magdalenas que hice no les puse el azúcar por encima de la masa y me salieron así, sin la costrita de encima, estaban toda la parte de arriba crujiente, no sé el porqué.....pero me salieron así.