Y es precisamente ahí donde algunos quieren ver el origen de la palabra, al comparar el goteo del líquido al sacarlas empapadas de la taza con las lágrimas vertidas por María Magdalena.
Existe otra versión que apunta a la palabra griega “magdalia”, masa de pasta, de la que derivaría después magdalena y también madalena, sin g, admitida en la última edición del Diccionario después de haber sido considerada un vulgarismo durante años. (transcrito de MUY INTERESANTE)
Las magdalenas tienen mucha aceptación en la actualidad ya que vienen en porciones pequeñas, son cómodas de preparar, muy sabrosas y además son baratas. Aunque parece que la gente más joven prefiere el muffin por sus diferentes presentaciones.
Los muffins y las magdalenas son muy similares, entonces, ¿cuál es la verdadera diferencia entre ellos?
Bueno, aunque hay un amplio margen para la interpretación, las magdalenas son dulces mientras que los muffins pueden ser salados. Una diferencia es que las magdalenas normalmente tienen una consistencia más ligera que los muffins. La consistencia de las magdalenas es consecuencia de haber batido perfectamente la masa hasta que tiene una consistencia muy esponjosa.
Pero lo cierto es que tanto magdalenas como muffins se preparan con las mismas cápsulas de papel y contienen básicamente los mismos ingredientes pero así como la receta de las magdalenas es prácticamente idéntica para todo el mundo, con la del muffin se juega mucho más.
Hablar de las magdalenas es hablar del escritor Marcel Proust. En À la recherche du temps perdu (Recuerdo de las cosas pasadas, o más recientemente traducido como En busca del tiempo perdido), el sabor de una magdalena mojada en té trae intensos recuerdos al narrador. Debido a que la comida es sabor, olfato, tacto y, a veces, incluso sonido, sus poderes de conjuración son especialmente poderosos. El escritor francés estableció un concepto que se ha extendido por todo el mundo: recordar su infancia cuando toma té y come una magdalena.
Esta misma receta que os dejo más abajo os sirve para un molde de Plumcake. En lugar de magdalenas tendríais un bizcocho con manzana. Si optáis por esta opción, cortad una manzana muy fina y la mezcláis con la masa antes de echarla al molde. Luego la decoráis con manzana cortada al igual que con las magdalenas.
Para unas 12 magdalenas dependiendo de la capacidad de los moldes
Moldes de papel rizado para magdalenas
200 gramos de harina de trigo o de repostería
1/2 sobre levadura química (Royal)
4 huevos *
125 gramos de azúcar
100 ml de aceite de girasol (puede ser de oliva suave) **
50 ml de leche entera
2 manzanas pequeñas o 1 grande (mejor de la variedad Granny Smith, Reineta o Golden – manzanas de piel verde) para decorar
Una pizca de sal
*Podéis sustituir uno de los huevos por 50 ml de leche entera
Podéis sustituir el aceite por 120 gramos de mantequilla derretida
Gelatina de manzana, para pintar las magdalenas
Las pieles de 2 manzanas
Agua, hasta cubrir
Para 300 ml de líquido 180 gramos de azúcar (para 1 litro de líquido necesitareis 600 gramos de azúcar. Así pues, para 300 ml de líquido he utilizado 300 gramos de azúcar).
Preparación de las magdalenas:







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