¿Hay algo mejor que un desayuno con café y magdalenas o un bizcocho esponjoso? Yo creo que no, que esos momentos de relaxing cup of coffe in the plaza mayor o en la cocina de tu casa, son únicos. Y a mi me devuelven a la niñez, aunque en realidad mi madre no era de hacer magdalenas ni nada por el estilo, vamos que no la sacabas de las natillas o el arroz con leche. La cuestión es que a uno se le quedan grabados los sabores de la infancia y las magdalenas de entonces ( había mucho menos de todo que ahora) eran mucho mejores de las que se venden actualmente, o por lo menos a mi me lo parece.
Estas magdalenas de café con leche han volado en casa, y eso que me salieron un montón, pero salen tan jugosas que ya verás como desaparecen en un suspiro.
Venga, a hornear magdalenas, que el tiempo acompaña!

Una vez hechas, déjalas enfriar sobre una rejilla y cuando estén frías espolvorea azúcar glas en cada una.
¿Te apetece un café y un par de magdalenas?
¡¡Hasta el viernes!!
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