Sé que en mi última publicación os comenté que quería retomar el ritmo semanal del blog pero no ha podido ser ya que hace dos semanas volví a pasar por quirófano. Ya me han retirado todos los clavos que me pusieron en la pierna y aunque me encuentro bastante mejor debo mantener de nuevo un poco de reposo para que la herida cicatrice bien y poder así empezar cuanto antes a tope con la rehabilitación. Espero que esta última intervención sea la definitiva y me ayude a recuperar la movilidad sin tantas molestias como he tenido hasta ahora. Pese a ello no quiero dejar aparcado el blog y he tenido que recurrir de nuevo a mi hija Rebeca para que me ayude un poco más de lo que lo hace habitualmente. Aprovechando que parece que empieza a refrescar nos hemos atrevido a preparar estas magdalenas que, aunque muy sencillas, son riquísimas para el desayuno. Espero que os guste. Fuente de la receta: Cocinando a mi manera. María Felix.
Ingredientes:
1 bote de 370 gramos de leche condensada.
Una medida del bote de aceite de girasol.
Una medida del bote de harina.
8 gramos de levadura en polvo.
4 huevos medianos.
Una pizca de sal.
Azúcar para espolvorear.
Elaboración:
En un bol mezclamos bien los huevos, la leche condensada, el aceite y la pizca de sal.
Añadimos la harina y la levadura tamizadas y mezclamos con suavidad.
Vertamos la mezcla en las capsulas y echamos azúcar por encima.
Horneamos a 170 grados unos veinte minutos, o el tiempo necesario para que al pincharlas veamos que están bien cocinadas. Y listo.