
Seguro que os pasa como a mí, que es probar unas magdalenas caseras bien hechas y trasladaros a vuestra infancia, a juegos en la calle, a casa de los abuelos, a tardes interminables en que no había forma de meteros en casa para cenar…
Las magdalenas es una de esas recetas facilísimas pero que muchas veces no nos atrevemos a hacer en casa. Y ya os digo, que nada tienen que ver con el sabor industrial de las que compramos en el supermercado.
Ya sabemos que no hay que abusar de los dulces (y menos los niños), pero en mi casa siempre hay un día a la semana en que horneo un bizcocho o unas magdalenas como las de hoy, para que todos disfrutemos de un dulce hecho en casa, con ingredientes básicos y sin añadidos comerciales que no se necesitan para nada.
Esta es una receta sencilla que siempre sale y que no requiere tener ninguna experiencia en la cocina. Además es ideal para preparar con los niños, que muchas veces se convierten en nuestros mejores pinches.
Espero que os animéis a prepararlas cualquier tarde de domingo, los días de lluvia que ya no sabemos que hacer con los peques o simplemente para llevar un dulce los días de picnic veraniegos. Veréis que en casa van a quedar todos encantados
Vamos al lío…
Magdalenas de pueblo
PREP.
COCCIÓN
TOTAL
Instrucciones
Notas
Podéis cambiar el zumo y la ralladura de limón por naranja.
También podéis incorporar a la masa junto con la harina dos cucharadas de cacao en polvo o pepitas de chocolate.
Podéis añadir trozos de frutos secos como nueces o avellanas.
Una vez estén frías, lo mejor es que las guardéis en una caja hermética para que sigan estando como recién hechas.