Estas riquísimas magdalenas semi-integrales de remolacha son perfectas para tomar en el desayuno o como tentempié de media mañana.
Es una pena que no conserven, después de pasar por el horno, ese bonito color rosa intenso. Vamos a investigar un poco sobre ello porque sería genial que, además de estar buenísimas de sabor, mantuviesen tan espectacular color.
Tienen un extraordinario sabor y veras que si las dejas por ahí vuelan!
Ingredientes:
Empezamos batiendo los huevos con el azúcar. Cuando tengamos una mezcla blanquecina, añadimos el aceite, la canela en polvo, la cucharilla de pasta de jengibre, una cucharilla de vainilla líquida y el haba tonka rallada. Si no encuentras haba tonka, no te preocupes, puedes cambiarla por algo más de canela o de vainilla. Lo mezclamos todo muy bien ayudándonos de un tenedor o unas barillas.
Rallamos la remolacha y la añadimos tambien al bol. Mezclamos hasta que todos los componentes estén bien integrados.
Añadimos para finalizar la harina integral, la levadura química y la harina de trigo y vamos integrando estos últimos ingredientes, mediante movimientos envolventes, hasta obtener una crema gruesa.
Rellenamos los moldes, que habremos puesto sobre una bandeja de horno, con la crema obtenida y cuidando de dejar un dedo hasta el borde pues en el horno crecerán un poco y no queremos que se nos desborden.
Introducimos la bandeja con los moldes llenos en el horno precalentado a 180 º C durante unos veinte minutos. Para asegurarnos de que realmente están listas podemos pincharlas con un palillo y ver que éste sale seco.
Dejaremos enfriar, sobre una rejilla y sin desmoldarlas, y eso es todo. Ve preparando un café porque están listas para comer!