Cuando hace algún tiempo vi la receta de estas mantecadas de pueblo supe que me gustarían y vaya sí fue así...en apenas tres semanas ya las he preparado dos veces. Se trataba de una de esas recetas tradicionales de dulces fritos, que pasan de madres a hijas, vinculadas siempre a fiestas populares que aguantan perfectamente sin endurecerse ni perder sabor, al menos, cinco días (es posible que más tiempo pero no me ha dado tiempo a comprobarlo). El único secreto es estirar la masa muy finita y así lograremos que al freírlas se ahuequen mucho y queden ligeras. Ya aviso que con la receta salen suficientes como para invitar a tomar café a todo el vecindario. Espero que os gusten. Fuente de la receta: Cocinando en Pagalajar.
Ingredientes:
3 huevos.
250 mililitros de leche.
250 gramos de manteca de cerdo.
Harina la que admita (aproximadamente un kilo).
125 gramos de azúcar.
3 sobre de levadura química.
Azúcar para rebozar.
Aceite de oliva suave para freir.
Elaboración:
Batimos los huevos, el azúcar, la leche y la manteca de cerdo, mezclándolo todo muy bien.
Añadimos la harina junto con la levadura hasta obtener una masa que no se pegue en las manos.
Estiramos la masa muy finita y vamos cortando pequeñas porciones de la misma.
Freímos en abundante aceite caliente con cuidado de que no se quemen. Son tan finitas que se doran casi de forma inmediata.
Las rebozamos en azúcar de forma generosa y listo. Ya tenemos preparada la merienda.