El origen del nombre de este dulce está en que la masa se vertía sobre la bandeja del horno con una cuchara, que además era la medida. También se conocen como españoletas, cuchareros, pastas de cuchara, ...
Yo las he comido de pequeña en Huesca, y mi pinche las conoce del bajo Aragón, aunque están muy extendidas por otras regiones.
He visto recetas que le añaden aceite pero, pensando en el "verano", hemos prescindido de él para hacerlas más ligeras y han quedado buenísmas.
Ingredientes
Preparación
En un bol colocar los huevos y el azúcar y batir con varillas (a mano o a máquina, como queráis), hasta que se disuelva el azúcar y se esponge la mezcla un poco.
Añadir la levadura a la harina y tamizar con ayuda de un colador.
Incorporar la harina poco a poco a la mezcla de huevos y azúcar con movimientos envolventes, hasta que se integre toda en la masa.
Colocar la masa en una manga pastelera. Nos facilitará repartirla en la bandeja, pero puede hacerse también, como indica su nombre, con una cuchara.
Sobre una bandeja disponer una hoja de papel de horno y distribuir la masa en círculos de un centímetro de grosor, de manera que no se toquen entre ellos. Introducir en el horno.
Hornear entre 10 y 15 minutos a 180º, vigilando como siempre que no se quemen. Cuando estén listas retirar del horno y poner a enfriar sobre una rejilla.
Ideales para un desayuno o merienda, para acompañar el café o el té, o como simple tentempié entre horas.
