
Contigo, pan y cebolla 
Gracias a la fecha en la que publico ésta entrada en el blog, 14 de Febrero cuyo día se celebra la onomástica de San Valentín, el famoso Dia de los enamorados, he recordado la expresión que sirve de titular. Frase o dicho que solemos interpretar como una afirmación de la fuerza que da el amor para vencer dificultades y salir adelante.
Aunque dejando atrás la deliciosa y socorrida cebolla que nunca puede faltar en la cocina, por lo menos en la mía, está de más explicar que el pan (en sentido literal y por supuesto metafórico) ha sido y en gran medida es básico para la supervivencia humana y me pongo a pensar, cuándo y quienes lo descubrieron..y con ésos pensamientos, con ésas dudas y ganas de aprender, comienzo a buscar, a leer con ésas ansias de conocimiento que me animan a compartir. Y una vez más, los caminos virtuales me devuelven a Egipto. 
Los historiadores creen que hace más de 5.000 años antes de nuestra Era, fueron los egipcios quienes inventaron el pan. Las inscripciones más antiguas nos revelan que tanto la cerveza, como el pan constituyeron el alimento por excelencia del Antiguo Egipto; y en las clases más humildes, el pan y la cebolla eran la base de su subsistencia. ¿no vendrá de ahí el contigo pan y cebolla? No se necesita más para ser feliz con quien se quiere. Aunque al pan, a la cebolla y a la cerveza añadían otros alimentos: los peces del Nilo, legumbres, verduras, papiros, lotos y carne en contadas ocasiones.
Los egipcios disponían de las fértiles tierras de las riberas del Nilo donde muy pronto se desarrollaron cultivos de cereales en abundancia, con ellos fabricaban buenas harinas y hacían panes de forma ovalada, cónica, redondeada, y a las que solían añadir mantequilla, leche, huevos y miel.
Dibujos egipcios de la época de Ramsés III representando el proceso de elaboración del pan.
Cuenta la leyenda egipcia que un panadero se distrajo y dejó olvidada su masa de cereales en un rincón en lugar de cocerla, de éste modo, la masa fermentó dando lugar al primer pan levado de la historia de la panadería. ¿ O fue quizás una bebida alcohólica, cerveza derramada accidentalmente sobre una masa de pan ácimo que reposaba? ¡¡ Quién sabe !!
Lo que sí es cierto es que un día, en el Antiguo Egipto, se produjo el ‘milagro’, el milagro de la levadura. El caso es que se desencadenó el proceso de la fermentación, la ‘magia’ de este microorganismo unicelular de la familia de los hongos, que cada día se repite en miles de panaderías de todo el mundo y que en el fondo es pura química.
Los egipcios utilizaban panes poco cocidos, ácimos, en la elaboración de cerveza y espuma de cerveza en la elaboración del pan. También una práctica que se ha mantenido hasta nuestros días: el empleo de la masa madre en la elaboración del pan, es decir, guardar para el día siguiente parte de la masa sin cocer. Así se repetía día tras día el fenómeno de la fermentación.
Sus avances en panificación se expandieron por el Mediterráneo. Los recogieron los griegos y, sobre todo, los romanos, que transmitieron estos conocimientos a la Europa Occidental. Y además crearon hornos públicos. El pan se convirtió en alimento cotidiano, un hábito adoptado por otras regiones que no formaban parte del Imperio, y que se perpetuó durante los siglos posteriores.
Aunque con el paso de los siglos la humanidad siguió elaborando pan y disfrutando de su sabor y sus propiedades sin saber muy bien cómo funcionaban los procesos de fermentación. Hasta que Louis Pasteur, en el siglo XIX, descubrió la ‘magia’ que esconden las levaduras.
Ya no había misterios, ni milagros, ni magia; sólo pura ciencia. La del pan. Y mucho arte. El que cada día ponen los panaderos de todo el mundo en su elaboración para incorporar a la ciencia de las levaduras ese toque secreto de cada artesano del pan.
Dicen que no hay receta más sencilla y más conocida: la del pan. Harina, agua, sal y levadura.
La levadura es un tipo de hongo que, frente a un almidón que ha sido hidrolizado por las enzimas en carbohidratos más pequeños −como sacarosa, fructosa, sacarosa, maltosa−, tiene la capacidad de fermentar la masa y producir dióxido de carbono, que crea pequeñas bolsas de aire. Así, la masa se hincha y gana volumen.
Para hacer pan pueden usar:
levadura fresca: La encontraremos mayoritariamente en forma de dados que se deshacen con los dedos y se puede comprar hoy en dia en cualquier supermercado.
Levadura seca o liofilizada: Se trata de levadura prensada y deshidratada. La encontraremos en forma de fideos o bolitas granuladas en bolsitas herméticas.
O la masa madre:
Y en éste último apartado, es donde estaba para mi la madre del borrego. ¿Qué es la famosa masa madre que mis admiradas bloggers usaban, me preguntaba yo hace años; aquella masa llena de secretos de la que hablaban como algo suyo, algo mágico, una joya única?¿Sería capaz de conseguirla, de poder tener mi propia masa madre?
Hasta ahora todas las recetas que he publicado, 19 tipos de panes (EN ESTE ENLACE) utilizaba levadura química, e incluso, con la ayuda de mi libro de Yban Yarza comencé a utilizar "poolish"; pero es hora de avanzar y seguir aprendiendo y disfrutando de ésta fantástica experiencia que es hacer pan casero: tenia que hacer la masa madre. (el libro lo tengo en mi cocina desde el año 2003)
Al principio me daba un poco de respeto e incluso miedo. Lo intenté en varias ocasiones no obteniendo el resultado satisfactorio (uno de los problemas era que utilizaba harina de trigo normal y corriente), no tengo paciencia (me suele decir mi marido). Y es cierto, no lo hacía bien, tardé, a pesar de que intentaba seguir los pasos de mi admirado Yban....
