1- Puesto que vamos a usar la concha lo primero que debemos hacer es limpiar bien los mejillones por fuera. Para retirar todas las adiposidades de las conchas podemos ayudarnos de un cuchillo de punta estrecha, rascamos fuertemente mientras los vamos lavando bajo el chorro de agua fría. Si usamos buenos mejillones de roca tendremos que tener paciencia y tirar bien de cuchillo hasta dejarlos limpios. Las barbas os aconsejo que las retiréis una vez estén cocidos.
2- Ponemos en una cazuela los mejillones, añadimos un chorrito de vino blanco y tapamos, dejando que se abran al fuego durante unos 3 minutos. Meneamos la cazuela de vez en cuando para que los mejillones que estén más abajo no se sobrecuezan. Es importante no pasarnos de tiempo porque la carne del mejillón no queda igual, se encoje y se echa bastante a perder el producto. Los mejillones válidos deben estar abiertos, si vemos uno cerrado lo eliminamos. Colamos el jugo de la cocción que usaremos luego en la salsa. Esperamos a que se enfríen los mejillones y les cortamos las barbas desde la raíz. Retiramos una de sus conchas y reservamos.
3- Preparamos la salsa. Picamos la cebolla y el ajo y los rehogamos a fuego bajo en una cazuela con dos cucharadas de aceite de oliva, dejamos que sude la cebolla hasta que quede transparente. Añadimos la harina y removemos continuamente durante un par de minutos. Es importante cocinar bien la harina para que la salsa no adquiera sabores desagradables a harina cruda. Incorporamos después la salsa de tomate y unas 4 cucharadas de jugo reservado de cocer los mejillones. Removemos y dejamos reducir unos minutos. En este caso he pasado la salsa por la batidora para conseguir una textura más fina, si os gusta con tropezones saltaríamos este paso.
4-Incorporamos nuevamente la salsa a la cazuela (en el caso de que la hayamos triturado) y añadimos los mejillones abiertos a los que hemos retirado una de las conchas. Es el momento de añadir las especias que más nos gusten: pimienta negra, perejil, cilantro, cayena, ajo deshidratado? El toque picante os lo recomiendo ya que a estos mejillones les va genial. Podemos sumar una punta de guindilla, de salsa Tabasco o de pimentón picante al final. Esperamos un minuto para que los mejillones se impregnen de todos los sabores y listos para salir a la mesa.
Un bocado sabroso y nutritivo. Para disfrutar. Para disfrutar de lo lindo.