
Los mejillones son moluscos de concha ovoide y color oscuro casi negro. Cualquiera que sea la forma de prepararlos, hay que rasparlos cuidadosamente y lavarlos bien. Se ponen en un recipiente a fuego vivo, sin agua, hasta que se abran. Debido a que en multitud de ocasiones los criaderos se encuentran en las aguas de los puertos, pueden contener microbios patógenos, por lo tanto se suelen vender depurados y con control de sanidad. En caso de duda, es conveniente añadir al agua soltada un poco de bicarbonato o vinagre. Conviene consumirlos muy frescos. Los mejillones se prestan a variadas preparaciones culinarias y son tiernos y sabrosos. Solos al vapor están buenísimos y si le añadimos una salsa como ésta, ya ni os cuento.
Los mejillones existían ya hace 100 millones de años en las aguas costeras de la actual Región de Murcia, como queda demostrado en los fósiles localizados en el Parque Regional del El Valle de Carrascoy. De su consumo hay constancia en la Cueva de los Aviones, con restos del Paleolítico y en la Cueva de los Mejillones del Cabezo del Horno (Dolores de Pacheco, Los Alcázares). Hoy día se producen en Galicia a nivel comercial en las bateas de madera con cuerdas colgantes.
Con esta recta participo en el reto de La Cocina TS del mes de Septiembre, #marineroentierraTS, esta vez de la mano de Noemí, de Todocooking
1 Kgr de mejillones
1 diente de ajo
1 guindilla cayena
30 mililitros de vino blanco
1 cucharada de harina
sal
100 mililitros de agua
una cebolla
2 cucharadas de aceite de oliva
perejil
Limpiamos bien los mejillones, los colocamos en una olla con la mitad del vino blanco. Tapamos la olla y esperamos hasta que todas las conchas estén abiertas.
Si queréis ver el resto de recetas participantes en este reto pinchad en este enlace
