No puedo decir que esta receta sea difícil de elaborar pero sí entretenida. Sin embargo, después te alegras de haberlos preparado por lo ricos que están. Lo mejillones rellenos puedes hacerlos con antelación y congelarlos. Vas sacando los que se van a comsumir, siempre un buen rato antes de freírlos para que se descongelen (de no hacerlo así, quedarían crudos y helados por dentro como ocurre con las croquetas).
Podemos rellenarlos de mil formas diferentes. Me gusta variar y así sorprender cuando llegan a la mesa. Hoy serán muy sencillos, con ingredientes que solemos tener a mano o muy fáciles de encontrar, además de tener un delicioso sabor. Son cremosos y crujientes por fuera convirtiéndose en un bocado exquisito.
Los mejillones son asequibles al bolsillo, siendo una opción perfecta para quedar bien sin hacer un gasto excesivo.
Si te animas a prepararlos, seguramente acertarás.

Para rebozar:
huevos batidos
pan rallado
1 l. de aceite de oliva suave para freírlos.
PREPARACIÓN
Lava bien los mejillones quitando todas las barbas, deshecha los que estén rotos. Pon una cacerola al fuego, echa los mejillones , tapa con una tapadeera y espera a que se abran con su propio jugo. Cuando estén abiertos saca a un escurridor y espera a que se enfríen. Quita el meollo y reserva las conchas que serán las que rellenemos.Pela la cebolla y ponla en el vaso de la thermomix, programa velicidad 5, 4 segundos. Agrega el aceite, programa 8 minutos, velocidad 1, temperatura varoma. Añade la harina, programa velocidad 2, tres minutos, 100º. Incorpora la leche, pon sal al gusto y un poco de nuez moscada. Programa 10 segundos, velocidad 6. Después velocidad 4, temperatura varoma, 8 minutos.
Mientras tanto pica los meollos, los palitos de cangrejo y los huevos duros. A falta de 5 minutos para que se termine de hacer la bechamel, añadelos por el bocal para que quede todo bien mezclado.
Saca esta masa del vaso, espera a que se enfríe un poco y deja reposar unas horas en el frigorífico tapada con papel film. Pasado este tiempo rellena con ella, ayudándote de una cuchara, las conchas de los mejillones que teníamos reservadas.
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