
A veces pensamos que cuantas más horas nos tiremos en la cocina y más elaboración tenga un plato, mejor vamos a quedar frente a nuestros comensales. Hoy os traigo un plato que echa por tierra esta teoría y es que no puede ser más sencillo de preparar y en mi casa triunfa un montón.
Si yo tuviera que decidirme entre carne o pescado, por supuesto el pescado se lleva la palma y la verdad es que no necesito que este excesivamente elaborado. Para mi es todo un manjar un pescado a la plancha sin más, para poder apreciar todo su sabor. Pero en casa tengo un pequeño problema: ¡mi marido lo odia!, así que me tengo que armar de imaginación para hacérselo un poco tentador 
Para elaborar este plato, sólo os doy un consejo: que a ser posible utilicéis "merluza del pincho". Os explico un poco que significa eso del pincho
La merluza pescada con anzuelo es la denominada Merluza del Pincho, y es considerada la mejor merluza que existe debido a que al ser capturada una a una y no recibir ningún golpe en su captura es la que presenta una carne más firme y sabrosa.
En Asturias es muy apreciada la merluza del pincho del Puerto de Cudillero, pero tiene unos cantares increíbles, aunque de vez en cuando, hay que darse un capricho y degustarla.
Me gusta comprar buen pescado, pero últimamente ha bajado muchísimo la calidad y cada vez son más frecuentes en las pescaderias las merluzas pescadas en las costas del Pacífico. Se distinguen fácilmente porque su piel es mucho más blanquecina que la del pincho; que es mucho más negruzca. Además cuando el pescadero la está preparando, la del pincho tiene una carne prieta frente a las otras, que se desarman mirando para ellas.
Pues este viernes en la pescadería, tenían merluza del pincho a bastante buen precio, me tire a por ella en plancha porque sólo quedaban dos. Aunque no eran muy grandes, para este plato me venían fantásticas, así que le pedí al pescadero que me las preparara en filetes.
Con la espina, la cabeza y las pestañas, preparo una sopita rica, que ya os la pondré en otro momento.