1.- Lavamos las rodajas de merluza y quitamos los restos de escamas, que puedan quedar. Las sazonamos y las ponemos en un papel de cocina para quitar el exceso de agua.
2.- Cogemos las ramas de perejil, separamos las hojas y las volcamos en un mortero, junto con los dientes de ajo. Machacamos bien. (A mi me gusta muy, muy picado). Reservamos.
3.- En una sartén en la que podamos colocar la merluza, ponemos el aceite a calentar a fuego medio y vamos colocando las rodajas de merluza, que previamente habremos pasado por harina.
4.- Cuando empiecen a dorarse, las vamos sacando y reservando en una fuente con papel de cocina el exceso de aceite.
5.- En el aceite que quede en la sartén, añadimos la cucharada de harina y la rehogamos durante un minuto a fuego lento, junto con un poco de colorante alimentario.
6.- Echamos el vino blanco y volvemos a colocar las rodajas de merluza rebozadas.
7.- Añadimos el agua y dejamos cocer a fuego medio de 3 a 5 minutos (dependiendo de lo gruesas que sean)