En otoño hay multitud de productos con los que podemos cocinar y uno de ellos es la castaña. La podemos utilizar en multitud de recetas, desde salado hasta dulce y nos sirve para hacer un delicioso postre o para acompañar carnes y hacerlas más sabrosas.
La receta que os traigo hoy es una receta que ha surgido elaborando otra receta con castañas. Ha sido todo un descubrimiento y seguro que la aplicaré para muchas más recetas o para comerla en tostadas para desayunar sin más florituras.
El primer paso de esta receta es pelar las castañas, para ello Rodrigo ha desarrollado una técnica muy buena. Necesitamos el microondas, un cuchillo afilado, guantes y paciencia. Vamos al lío, cogemos unas 6 u 8 castañas y las hacemos una cruz con el cuchillo. Si llegáramos a cortar la carne, no pasaría nada porque llegue de lado a lado, es casi mejor ya que será más fácil pelar la castaña. Las metemos en un plato a temperatura máxima 1 min y 30 segundos y las sacamos. Los guantes son para ayudarnos a pelarlas, ya que hay que hacerlo en caliente y con los guantes no nos quemaremos. Con este método eliminamos un poco de agua de la castaña, lo justo para que se separen las dos pieles y nos quede la castaña limpia para poder cocinar con ella. Es un poco laborioso pero hasta ahora ha sido el método que mejor me ha funcionado, el más rápido y efectivo.
Ya tenemos peladas las castañas. Ahora las tenemos que cocer. Ponemos en un cazo las castañas y las cubrimos con agua fría y las ponemos a cocer, contaremos 20 o 25 min desde que el agua rompa a hervir dependiendo de lo duras que sean.
Una vez cocidas reservamos el agua de la cocción y las castañas las pasamos por agua fría, las escurrimos y las volvemos a poner en el agua de cocción. Las trituramos con la batidora y le añadimos a esta mezcla el azúcar, removemos y ponemos al fuego unos 50 min. aproximadamente. La retiraremos del fuego cuando veamos que tiene la textura de mermelada.
Dejaremos enfriar y podremos guardarlo en botes al baño maría y conservarlo por más tiempo o dejarla en la nevera e ir consumiéndola poco a poco.
Es una pasada, está buenísima y es ideal para hacer postres de castaña.