Así que antes de nada quiero destacar algunos puntos que creo que son imprescindibles en este tipo de preparaciones.
Primera norma - Está claro que las mermeladas surgen a partir del aprovechamiento de la fruta madura. Por lo tanto, a ser posible, utilizar fruta madura del tiempo que no esté pasada.
Segunda norma.- La cantidad de azúcar. En la preparación de mermeladas se suele usar el doble de fruta que de azúcar. Si notáis que la fruta no es dulce (o no tiene sabor) añadid 150 o 175 g más de azúcar.
Tercera norma.- No la mantengáis en el fuego más de lo necesario porque pierde propiedades.
Aquí podréis leer una serie de recomendaciones muy acertadas que os resolverán cualquier duda que os pueda surgir si os animáis a hacer vuestra propia selección de mermeladas. Tengo que añadir que solo por probar adquirí en Alemania el "azúcar gelificante" al que se refiere la autora del post y considero que el limón o la manzana (con sus semillas) da a la preparación una consistencia más natural.
Aquí podéis ver como preparar los frascos de vidrio antes de llenarlos.
Otra manera de evitar que entren bacterias, después del llenado, es hacer un almíbar espeso y terminar de rellenar el hueco hasta el borde del frasco. Luego se coloca un film y se enrosca la tapa. En este caso se me han conservado solo con el baño maría. No es necesario ponerlos boca abajo.
Yo no hago conservas para más de tres meses, pero he consumido mermelada hecha por otras personas, de un año para otro, en perfectas condiciones. Si algún frasco no está bien conservado el aspecto y el olor os lo hará saber, os lo aseguro.

Buena fruta, azúcar, limpieza, respetar los tiempos de cocción lo máximo posible y paciencia.
Ingredientes
1,700 g de limones con piel = 1 Kg neto de fruta
850 g de azúcar
La ralladura de dos limones pequeños
Empezaremos por lavar bien la fruta debajo del grifo del agua. Secar.
Pelar los limones retirando toda la parte blanca.
Cortar la fruta por la mitad. Retirar el nervio central que sostiene los gajos de limón (con la tijera es más fácil). Cortar a trocitos.
Rallar la piel del limón a láminas finas. Usar la parte de agujeros grandes del rallador.
Introducir la fruta, la ralladura y el azúcar en la olla donde la vayáis a cocer y dejad que macere unos treinta minutos para que el azúcar se disuelva.
Cocer a fuego medio/bajo durante 45 a 50 minutos, dependiendo de la cantidad de jugo de la fruta. En este caso he necesitado casi una hora porque los limones contenían mucha agua.
La hubiera dejado tal cual, con los trocitos de fruta bien visibles, pero he querido dar unos toques con una varilla para que se viera mejor la consistencia.
¡Toda vuestra!