Antes de que niños y niñas quedarán protegidos de los más que nefastos efectos del alcohol, era creencia generalizada que un "poquito" de vino podía ser bueno para la salud, y con esta base bienintencionada, nos abrían el apetito con quina (vino dulce), merendábamos pan con vino y azúcar, y de vez en cuando de postre aparecían unos melocotones con vino o la más sofisticadas macedonias con un "poco" de cava. Después de todo, tampoco hemos salido tan mal!
Esta mermelada de hoy es fruto de aquellos recuerdos de infancia, si bien y para tranquilidad de todos, aquí el alcohol del vino se evapora en la cocción y solo queda su aroma y sabor.
Ingredientes
1200 g de melocotones de viña (pelados y cortados)
Pelar los melocotones y retirar los huesos. Cortarlos en trocitos pequeños según la textura que os guste en la mermelada al final: desde trozos grandes hasta triturados.
Con un pelador fino retirar la piel de una naranja y un limón.
En un bol grande colocar los melocotones cortados, la piel de la naranja y el limón, el azúcar y el vino tinto. Mezclar bien todos los ingredientes.
Tapar el bol con film plástico y dejar macerar en la nevera de un día para otro.
Colocar una cazuela a fuego medio-alto y verter el contenido del bol. Añadir una ramita de canela y cocer la mezcla. Cuando empiece a hervir bajar un poco el fuego, mantener el hervor sin que salpique en exceso. Remover de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo.
Mientras se va cociendo la mermelada esterilizar los tarros y tapas donde la conservaremos. Método 1: introducirlos en el horno durante 20 minutos aproximadamente a 120ºC. Método 2: hervirlos en agua durante 10-15 minutos, sacarlos y dejar que se sequen del todo.
Durante el proceso se formará espuma en la superficie, cuando desaparezca comprobar la consistencia de la mermelada, estará a punto cuando alcance la temperatura de 104ºC. Si no tenemos termómetro sabremos que está lista cuando las burbujas que se forman son grandes y lentas. Dos o tres minutos antes de retirarla añadir el agar-agar, remover bien para que no forme grumos. Nos ayudará a mejorar la consistencia de la mermelada, contrarrestando el líquido adicional que supone el vino en la mezcla base de fruta y azúcar.
Retirar del fuego e incorporar el zumo de limón, remover bien para integrarlo.
Distribuir en los tarros que tenemos preparados, cerrar inmediatamente y colocarlos boca abajo. Para que se conserven con garantías hay que esterilizarlos. Colocarlos en una olla y cubrirlos de agua, llevarla a ebullición a fuego medio y mantener durante 30 minutos. Dejar enfriar en el mismo recipiente.
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