
Esta mermelada me ha encantado, no solo porque ha quedado muy rica, sino porque las moras las hemos cogido mi marido y yo, y eso tiene un plus añadido.
Es como ir a coger caracoles, disfruto un montón haciéndolo aunque hace muchísimos años que no lo hago, también disfruto comiéndolos (aunque sé que no a todo el mundo gustan).

Me ha gustado mucho su textura espesa y ha quedado en el punto justo de dulzor.
He preferido no batirla para encontrar la fruta.
Untada en una rebanada de pan o en un buen yogur natural queda deliciosa. Lo he probado de las dos maneras y me han enamorado las dos.
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Las recogimos tarde, en la tercera semana de agosto, pero así y todo encontramos 1 kg.
Yo disfruté como una cria pequeña.
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