Lo primero es pelar las naranjas y trocearlas en una olla, a continuación rallamos el jengibre fresco encima y lo ponemos todo al fuego, cuando rompa a hervir bajamos el fuego y lo dejamos que hierva lentamente hasta que la naranja esté blandita y casi deshecha, yo lo tuve casi una hora.
En ese momento si os gusta la mermelada fina, sin trozos la pasáis por la batidora, añadís el azúcar y la pectina y removéis hasta que el azúcar se disuelva, dejar hervir a fuego lento unos 10 minutos.
Verter en botes de cristal esterilizados, cerrar y poner al baño María al menos 20 minutos para hacer el vacío.
¡¡Tiene un sabor increíble y un ligero picante al final!! Yo no soy de picante, todo lo contrario, pero esta mermelada me encanta.
Espero que la probéis y me contéis vuestras impresiones.