
En casa nos gusta desayunar en plan tranquilo, aunque hay días en que es imposible hacerlo por culpa de las obligaciones. También nos gusta hacerlo con mermeladas caseras. La de albaricoque es una de nuestra preferidas. Llevamos años haciéndola porque es una forma de aprovechar los albaricoques con que nos obsequia el árbol de esta especie que tenemos en el jardín, pese a que algún año nos castiga con su indiferencia y nos niega este fruto tan exquisito. Bueno, pues a pesar de haber hecho esta mermelada infinidad de veces, hasta hoy no nos hemos decidido a subir este post al blog.
Como sobre gustos no hay nada escrito, si preferís otra clase de mermeladas os invitamos a que echéis una ojeada a nuestro índice de recetas. Siempre encontraréis alguna que os seduzca.
Esta es la proporción de fruta y azúcar para una correcta conservación. Teniendo en cuenta que nuestros albaricoques eran muy dulces hemos rebajado ligeramente la proporción de azúcar.
