Hoy traigo una receta llena de nostalgia y melancolía, aquella que me transporta a la infancia de aquellas mañanas que me despertaba un maravilloso olor, mis padres metidos los dos en la cocina y uno de ellos se acercaba a mi cama con un platito para que las probase, eso sí!!! bien tostaditas, que es como me gustan, luego el perol en medio de la mesa, la bota de vino que no faltaba, cucharas para cada uno y paso atrás, todos comíamos del perol.
Nunca volverán a ser las misma "Migas" que entonces, ya que no estarán los dos metidos en la cocina, ahora las preparamos juntas mi madre y yo, pero también las comemos en el mismo perol.
Ingredientes
Para 2-3 personas
320 gr de pan
140 ml de agua caliente
sal
4 ajos
80 ml de aceite
***
Uvas Olivas
Preparación
Partimos el pan, antes lo hacía con un cuchillo fileteándolo pero ahora le cuesta más y lo hacemos a pellizcos pequeños que vamos colocando en un bol.
Regamos en pan con el agua caliente en el que habremos disuelto la sal. Vamos echando el agua poco a poco, tiene que quedar húmedo pero no empapado en agua. Tapamos y reservamos
En un perol grande (yo no tenía y hemos utilizado un wok), echamos el aceite y añadimos los ajos enteros con la piel, lo ponemos a fuego suave para que se vayan infusionando y aportando el aroma al aceite.
Echamos el pan y empezamos a mover sin parar (así hacemos brazos, jeje), dándole vueltas, para que vayan perdiendo la humedad y dorando por igual. Les vamos dando con una paleta de madera, como si las cortásemos. Estarán hechas cuando veamos que están sueltas, cuidado de no dejarlas muy secas. Las acompañamos con lo que más nos gusten, hay muchas opciones desde chorizo, panceta, sardinas, pimientos, melón, naranja... nosotros con uvas, olivas y rábanos.
NOTAS: vigilar con la sal, ya que el pan lleva, es mejor poner poca y luego si es necesario ya rectificaremos.
Si queréis añadir, chorizo, panceta, pimientos, ... freír aparte. A disfrutar!!!