Migas extremeñas


Migas para comer.

        Normalmente, las migas se consumen como desayuno o a media mañana, pero, hacedme caso, como plato principal en la comida, aprovechando lo que hay en el armario y la nevera, no tiene precio. Así que, seguimos con la cocina de aprovechamiento, no por ello menos rica.

        Necesitamos, en cuanto a utensilios, un bol grande, un paño limpio, una perola amplia, si es de las de hierro mucho mejor. Una espumadera fuerte, que pese, y, lo de siempre, cuchillo, etc.

        Ingredientes:

        - Un buen pan "asentao", con buena miga.

        - Un poco de agua.

        - Sal.

        - Un buen aceite de oliva, no mucho.

        - Pelín de manteca de cerdo.

        - Varios dientes de ajo castaño, de Aceuchal a ser posible.

        - Pimiento rojo.

        - Panceta ibérica de buena veta.

        - Algo de tocino ibérico.

        - Chorizo "colorao" ibérico.

        Opcional, sardinas asadas y aceitunas "machaítas".

        Manos a la cosa.

        Comenzamos la noche antes cortando el pan en lascas finas que vamos humedeciendo con agua con sal capa tras capa.

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        Cuando tengamos la cantidad adecuada al número de comensales (siempre hay que preparar algo más pues al olor acuden los depredadores), tapamos con un paño limpio y dejamos reposar toda la noche.

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        Al día siguiente, día de autos o día D, con la suficiente antelación al acontecimiento, ponemos a calentar un buen fondón de aceite y, cuando esté caliente, pero no demasiado, echamos los ajos, cantidad al gusto pero sin escatimar, los doramos más que freirlos, y los sacamos y reservamos.

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        A continuación, freímos los pimientos, no demasiado, cortados en trozos medianos, de bocado. Sacamos y reservamos.

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         Acto seguido, pasamos ligeramente por el aceite nuestra panceta ibérica. Pasamos también un pelín el tocino ibérico, "ná", sólo que coja color. Sacamos y reservamos.

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        Finalmente freímos, muy poco, el chorizo ibérico. Lo sacamos y lo ...

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        Ahora añadimos una cucharada de manteca de cerdo al aceite, éste es el truco para que las migas estén suaves y ricas, y echamos el pan en la perola.

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        Ahora es cuando viene lo bueno, hay que tirar de brazo, espumadera en mano hay que ir machando y picando el pan, migándolo todo por igual, dándole vueltas y vueltas y picando hasta que esté dorado.

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        En ese punto, agregamos los ingredientes que habíamos reservado. Y removemos, y removemos, para que se mezclen los sabores y las migas "se suelten".

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        Servimos añadiendo las sardinas que habremos asado en el último momento y acompañamos de unas aceitunas "machás" (que esta vez no teníamos) y un buen vino de la tierra.

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         Y aquí paz y después gloria, ... y siesta.