Un plato gratinado con sabores a huerta y marisco, que nos recuerda de alguna manera a la tradicional moussaka griega en una versión muy marinera. Berenjenas, gambas, mejillones y calamar unidos por una suave y especial bechamel.
Ingredientes
Preparación
Cortar la berenjena en láminas finas, una mandolina es ideal pero puede hacerse con un cuchillo afilado, cuidado y paciencia. Colocarlas en un escurridor y rociarlas con sal, sudarán un poco de agua y eliminará el amargor natural de la berenjena.
Lavar y picar el ajo, la cebolla, el perejil y la piel de la lima.
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Picar en trocitos pequeños los mejillones, las gambas y los calamares.
Colocar una sartén al fuego con tres o cuatro cucharadas de aceite. Cuando esté caliente añadir el ajo, freír un minuto y añadir la cebolla, cocinarla hasta que empiece a ablandarse. Añadir los calamares y rehogar dos o tres minutos. Incorporar las gambas y, cuando cambien de color, los mejillones.
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Añadir el perejil y la piel de lima, mezclar bien todos los ingredientes y rociar con el vino blanco. Dejar cocer unos minutos para que evapore el alcohol y liguen los ingredientes. Retirar del fuego y reservar.
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La bechamel de gambas
Poner dos o tres cucharadas de aceite de oliva en un cazo al fuego y calentar bien. Incorporar la harina tamizándola, remover bien para homogeneizar la mezcla y cocinar la harina un par de minutos.
Añadir el caldo de pescado y el fumet de gambas. Sazonar y añadir la nuez moscada. Opcional: si quieres darle un toque picante puedes añadir un poco de chile, nosotros hemos añadido una cucharadita de esta pasta de chiles asados. Mezclar bien los ingredientes y mantener la cocción a fuego bajo, sin dejar de remover para que no se formen grumos y hasta que la salsa empiece a espesar. Retirar del fuego y reservar.
Lavar, escurrir y secar las berenjenas.
Untar con un poco de aceite una sartén antiadherente y tostar ligeramente las láminas de berenjena.
