
Hoy os traigo un postre que encontré hace tiempo en Directo al Paladar y que me enamoró desde el primer momento. Fue verlo y saber que tenía que prepararlo. A los amantes del chocolate os va a volver del revés. Y es que chocolate negro, mousse de chocolate blanco y frambuesas a qué os suena? A auténtica delicia! Y es taaaan sencillo! Y lo que luce! Parece de restaurante "Michelín", que diría aquel, verdad? :) Una preciosidad de postre con el que sorprendéis a cualquiera. Mi chico se quedó de piedra la verlo... y aún más al comerlo (igual que yo!) =D
Para dos milhojas:
INGREDIENTES
PREPARACIÓN
- Vamos con la mousse de chocolate blanco. Muy sencilla. Montamos la nata hasta que quede bien espesa.
- Derretimos el chocolate blanco de igual manera que hiciéramos anteriormente con el negro e incorporamos a la nata montada sin dejar de batir con las varillas. Cuando esté todo muy bien mezclado y espeso, paramos y lo metemos en una manga pastelera.
- Lavamos muy bien las frambuesas y las secamos cuidadosamente con un papel de cocina.
- Vamos a montar las milhojas: Sacamos las hojas de chocolate negro de la nevera y las despegamos fácilmente del mismo. Colocamos una hoja en un plato.
- A continuación, ayudándonos de la manga pastelera, cubrimos la superficie con una buena capa de mousse de chocolate blanco.
- Ponemos otra hoja de chocolate negro y colocamos las frambuesas, formando otra capa que cubra casi toda la superficie.
- Ponemos otra hoja de chocolate negro encima, siempre con mucho cuidado, y colocamos otra capa de mousse.
- Ahora colocamos la última hoja de chocolate y coronamos con 2 o 3 frambuesas más. Espolvoreamos con azúcar glass, ahora o al ir a servir, no importa. Metemos en la nevera y refrigeramos al menos un par de horas.
- Como veis es sencillísimo y queda precioso. Parece alta cocina, verdad? Jeje! Y está tan delicioso que no os lo puedo describir. Impresionante! :)
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