

Viniendo yo de un país cafetero por excelencia, también me gusta mucho el té, he tomado las dos cosas toda la vida. No solo los súbditos británicos disfrutan de este placer, quienes además de ser famosos por tener la "hora del té" también goza de mucha popularidad todo aquello que acompaña este momento, pastelitos, galletas, tartas, bizcochos y demás.
Y es por este lado por el que me he inclinado esta vez para elegir la receta con la que participo este mes en el reto de Reposteras por Europa y es que Noemí de Todo cooking ha sido la encargada de elegir país para el reto de este mes y ella felizmente nos ha llevado al Reino Unido.

La hora del té, dicen que se hizo popular en Inglaterra gracias a la Reina Victoria, quien en algún momento se vio en la necesidad de tomar algo que le diera energía entre la hora de la comida y la cena. Pidió entonces a su cocinero que le preparara en la tarde, un te igual al del desayuno y lo acompañara con algunos bizcochitos dulces que como no existían por aquel entonces, el cocinero creaba recetas para a su majestad. presentandole variedad de pastelitos para acompañar su bebida caliente.
Con el tiempo, se instauro esta costumbre en palacio que se fue extendiendo por toda la nobleza, ya que la reina invitaba a sus amistades en la tarde a tomar el te con ella y así fue propagándose la costumbre que el pueblo quiso imitar para darse un toque de elegancia ante sus amistades, llegando a tal punto a lo que es hoy. Una costumbre y tradición inglesa.
De allí surgen estos mini cakes que os presento hoy, creados para la reina Victoria, que ahora os presento para que disfrutéis y os sintáis como reyes al probarlos.
Ingredientes:
1 cucharadita de vainilla
1 pizca de sal
100 ml nata para montar (o crema para batir).
Azucar glass
Preparación: