Soy una gran apasionada de los postres de café: flan de café, tiramisú de café, pastel de café, muffins de café ….. y claro, también la mousse de café y la receta ¡es tan fácil!
Podéis servirlos en tarrinas o como “verrines“, presentación de estilo francés en pequeños vasos de agua.
Preparad tres cafés expresos y los mezcláis con el azúcar y lo reserváis.
Batid las claras a punto de nieve y lo reserváis.
Batid la nata hasta montarla y la reserváis.
Hidratad las hojas de gelatina en un poco de agua durante 5 minutos. Escurrid la gelatina y la ponéis en un cazo con unas cucharadas de la mezcla del café con el azúcar, lo suficiente para que al calentarlo la gelatina se disuelva y se mezcle con el líquido. No es necesario que dejéis hervir la mezcla, basta con derretir la gelatina.
En un bol mezcláis el resto de café y azúcar con la gelatina disuelta. Añadid la nata montada, removiendo con cuidado hasta que quede todo integrado. Añadid las claras a punto de nieve, realizando movimientos suaves con una espátula hasta que esté todo integrado.
Llenad con esta mousse unos vasos bajos o tarrinas y lo dejáis enfriar en la nevera para que cuajen bien.
Decorad con un poco de ralladura de chocolate, nata montada, frambuesas o azúcar glas.