La mousse es un postre de origen francés, que se caracteriza por la incorporación a la masa, claras batidas a punto de nieve, lo que le da esa textura tan especial de ver como burbujitas pequeñitas en ella.
Se pueden hacer tanto dulces como salada, pero en esta ocasión yo la he hecho una mousse muy fácil y que gusta a todo el mundo, mousse de leche condensada.
Un postre delicioso, no demasiado dulce,aunque parezca lo contrario, es suave, esponjosa y que podrás acompañar con fruta fresca, cereales o cualquier otro ingrediente que te apetezca.
Postre ideal para terminar cualquier comida o cena de Navidad.
Ingredientes para 6 vasitos:
Montamos la nata hasta que esté compacta.
Montamos la clara con la pizca de sal hasta que forme un merengue.
Hidratamos la gelatina poniéndola en agua fría durante 5 minutos. Una vez hidratada la escurrimos y la disolvemos en la cucharada de leche caliente.