
Ahora que los nombres de algunos platos de las cartas de muchos restaurantes son más largos de leer que lo que se tarda en comerlos, nosotras hemos apostado esta vez por la sencillez, casi por la austeridad. Con solo tres ingredientes hemos hecho un postre rico, barato y refrescante. Una mousse de limón que puede ser una buena iniciación al mundo de la cocina para los peques de la casa porque no hay que encender fuego y, prácticamente, no hay que manejar cuchillos. Un clásico entre los clásicos.
