
¿Qué tal lleváis el confinamiento?
Yo lo llevo bastante bien desde prácticamente la segunda semana. Aunque he de confesar que, al prinicpio, me costó un poquito adaptarme, dejar atrás el miedo y entender que no podía hacer nada más. En uno de los posts que escribí después de que se decretara el confinamiento os hablaba de lo difícil que estaba siendo para mí vivir con la incertidumbre de no saber exactamente qué es lo que ocurre (ahora tampoco es que nos cuenten mucho más... y encima muchas informaciones son contradictorias..., ejem, ejem...), de la ansiedad que me apretaba el pecho, de la sensación de vivir en estrés durante 24 horas, de la angustia y el terror que me tenían paralizada y sin apenas ganas de hacer nada...
Pero afortunadamente, conseguí salir de ese hoyo. Gracias al desarrollo de diversas actividades deportivas (con el objetivo de poder estar medianamente en forma cuando vuelva a nadar) y creativas, pude dejar atrás el bucle en el que estaban atrapados todos y cada uno de mis pensamientos. El ocupar mi mente con diversos proyectos creativos (¡¡he vuelto al punto de cruz!!), entre los que obviamente se encuentra el pensar y elaborar recetas para escribiros en el blog (mil millones de gracias por leerme), me ha ayudado infinitamente a lograrlo. Así mismo, empecé a concentrarme en el futuro, en ideas y planes para llevar a cabo en la pastelería cuando todo esto vuelva a la normalidad. 
Pero hasta que eso pase me temo que nos queda bastante tiempo. Que todo vuelva a su lugar va a costar mucho. Estoy segura de que volverá a haber más prórrogas del estado de alarma. Y cuando por fin volvamos a nuestros quehaceres, el regreso será muy lento y paulatino. Por eso, como intuyo que nos quedan bastantes (más) semanas por delante de estancia en casita, os sigo proponiendo ideas para pasar parte de los días en ella experimentando en la cocina. A mí me ha ayudado tanto, que solo espero que, al mismo tiempo, yo os esté sirviendo de ayuda a vosotros con mis recetas y publicaciones en redes sociales.
Hoy os propongo experimentar con el aguacate. Ese ingrediente que yo tanto denostaba en crudo en las ensaladas, pero que tantísimo me gusta cuando forma parte de elaboraciones cocinadas/horneadas. En el caso de la receta de hoy es uno de los ingredientes principales, junto con el boniato, de unos muffins salados. Deliciosos, vistosos y con una miga húmeda y tiernísima, producto de la adición de almendra molida en la masa.
Os recomiendo encarecidamente que los probéis. Os van a sorprender mucho, tanto por su originalidad, su color y su sabor. ¡¡Si es que el corte no puede ser más bonitísimo!! ^_^
Muffins de boniato y aguacate:
Receta libremente adaptada de la revista "Mía", nº1.735
INGREDIENTES