Hacía tanto que aquel paisaje la había enamorado
El mar, el paseo marítimo y en la punta, la torre de la iglesia
Con veinte años era allí donde se escondía con su amor
Que nadie los viera era importante para él. Ella hubiera querido gritarlo a los cuatro vientos pero callaba
Ya no recordaba dónde había leído una frase y para no sentirse la otra, la repetía una y otra vez
Amante es todo aquel que ama
Con esa frase se hacía la fuerte, la que no esperaba nada ni exigía nada
Se limitaba a dárselo todo y a atesorar todo cuanto vivía con él
Aquel lugar los había visto pasear cogidos de la mano, abrazados, pensando que no existía nadie más
Con veinte años quién no piensa que todo es posible, que todo puede durar
Había habido otros lugares con él, pero pasados treinta años, aquel era el único que la traicionaba
Con su vida hecha hacía mucho tiempo y desaparecido aquel amor prohibido, le asaltaba la nostalgia, un punto de tristeza indefinida que solo ella sabía de donde venía
Aquella historia inacabada. Aquel círculo que nunca había cerrado
Y aquella estúpida frase que le recordaba aquello años perdidos, aquellas ilusiones rotas que nadie sabía que estaban rotas porque nadie sabía que existían
Con veinte o treinta años más, cuando los dos protagonistas hubieran desaparecido, aquella historia ya no sería nada
Nadie sabía que ella había amado antes
Había amado antes para poder amar después