
Ya es oficial, estamos en otoño y no es que de repente, de un día para otro vayamos a sacar las mantas, las botas de agua o las pantuflas para estar en casa pero nuestros días poco a poco se van llenando de los colores de esta estación.
Nosotros por nuestra parte hemos vuelto a nuestros usos invernales y las tardes de domingo dedicadas a la repostería sobre todo para alegría de Naia que llevaba medio verano preguntando cuándo íbamos a hacer magdalenas. Pues por fin Ha llegado el momento.
Lo bonito de todo esto es, que, si ya el invierno pasado me echaba una mano ahora, con 4 añitos, más aún. Sólo tengo un pero y es que ¿no se supone que el pinche ayuda al chef? Estamos pasando por una etapa un poco más difícil -post vacaciones- con un fuerte carácter bastante manducón; y es que con estos niños todo son etapas.
Para hoy hemos elegido muffins en su versión más otoñal, digo esto porque hemos usado manzana y ciruela, unas frutas que son más de esta estación. Pero como en mi caso lo que he buscado es una fruta de esas que se van quedando pochas en la nevera.



