
¡Hola!
Aquí estoy de nuevo con una receta de lo más terrorífica. No he sido yo nunca mucho de celebrar Halloween más que nada porque soy un poco miedica y siempre ha sido una fiesta que me ha dado miedo. El viernes llegó C a casa diciendo: “Mama, ich will Jalouin…”Así que nada, sí o sí había que pensar en algo.
Nos animamos a decorar una calabaza que ha sido mucho más fácil de lo que pensaba. C se pasó la tarde del sábado pidiendo que fuéramos a comprar una vela para iluminarla pero parece que ha salido a su madre y una vez encendida, dijo que si eso para otro día Por cierto, compramos una luz que va a pilas porque lo de la vela no lo veía muy seguro con mis terremotos.
Así que el domingo nos animamos a preparar una magdalenas o muffins para Halloween. Son muy fáciles aunque por la foto penséis que no. Como siempre mis hijos están en la cocina solo para rebañar el el bol pero luego desaparecen y me quedo literalmente con las manos en la masa más sola que la una.
La receta de los muffins la tenéis en este enlace. Son las clásicas magdalenas de pueblo que nunca fallan Os dejo con la receta de la buttercream y del glaseado. Los cuchillos de azúcar los he comprado en un súper normal (Edeka) pero seguro que en tiendas de repostería los encontráis sin problema estos días. Espero que os animéis a prepararlas y me digáis qué tal han salido en los comentarios.
¡Qué paséis un feliz Halloween!
Muffins sangrientos para Halloween
PREP.
COCCIÓN
TOTAL
Raciones: 12
Ingredientes
Instrucciones
Notas
Podéis sustituir la buttercream por nata montada que es menos dulce. A mí la buttercream me resulta algo cargante así que la próxima vez seguramente la haré con nata.
Podéis añadir unas gotas de esencia de vainilla a la buttercream cuando esté casi montada del todo.
Es muy importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente. Si está fría de la nevera unos segundos de microondas y lista, sin pasaros que no debe quedar líquida.
El colorante que yo he utilizado es en pasta. Podéis utilizar líquido o en gel. Lo mejor es ir añadiendo poco a poco con la punta de un cuchillo hasta que obtengáis el color deseado.