Si hay algo que funciona siempre en la cocina de cualquier casa, es un buen muslo de pollo en la mesa. No es carne cara, pero cuando la cocinas bien, te sorprende la jugosidad que tiene y cómo absorbe todos los sabores que le propongas. Desde un simple limón hasta especias exóticas, esta pieza se adapta a lo que tengas en la despensa.
Por eso muchos cocineros profesionales los prefieren a las pechugas: la proporción de grasa los mantiene tiernos incluso si te pasas un poco con el tiempo de cocción. Además, son mucho más económicos, así que puedes hacer comidas de diario que parecen de restaurante sin arruinarte.
Aquí te mostramos cómo sacarles todo el partido con recetas que van desde lo más sencillo hasta platos que te pedirán repetir. Cada una tiene algo especial, así que habrá una para cada día de la semana.
Una combinación clásica que nunca aburre. Aquí verás cómo el limón penetra la carne creando un jugo natural que no necesita más complicaciones.

Todo lo que necesitas saber sobre la técnica para lograr un exterior crujiente y dorado mientras la carne dentro permanece jugosa y tierna.
La opción perfecta cuando quieres cocinar sin estar pendiente. Un repaso por los tiempos, temperaturas y trucos para que queden impecables.

Un clásico español con pimentón, pimientos y tomate que te lleva directamente a la mesa de una abuela. Sabor de verdad, sin florituras.

Te sorprenderá lo elegante que se ve este plato en la mesa, aunque sea sencillo de preparar. Los guisantes verde claro contrastan perfectamente con la carne dorada.

Cuando quieras aventurarte con especias exóticas sin complicarte la vida. La naranja y el cardamomo crean una salsa aromática que engancha desde el primer bocado.

Un viaje exótico en un plato único. Aquí descubrirás cómo la leche de coco suaviza el curry mientras los champiñones aportan toda su profundidad.

La pepitoria es de esas recetas que parecen del pasado pero están siempre de moda. Yema de huevo, azafrán y frutos secos crean una salsa que es pura gloria.

Elige la que se adapte a tu tiempo y tu apetito: hay para cocinar en quince minutos o para cuando quieras disfrutar tranquilamente en la cocina. Cualquiera de estas opciones te dará un resultado que vale la pena repetir.